sábado, 24 de septiembre de 2011

"Chupicubatas" y "Mojitos on Fire!"

El día se presentaba interesante. A las 7.30 (en realidad me levanté más tarde, esta es la hora a la que DEBÍA levantarme) levantado para ir a clase a las 8.30. Después de una interesante clase sobre Naming and Necessity de Saul Kripke (leído en inglés, muchachas soy un partidazo, ¡no me dejeis escapar!) tocaba volver a casa hasta las 18.00, hora de la siguiente clase. Esto es lo que se llama un día aprovechado, levantarte para hora y media de clase y tener que volver ocho horas después.

Después de terminar la clase a las 20.00 tocaba, de nuevo, volver a casa a preparar la noche. Una cena romántica con Fran, una botella de vino (para mí blanco y para él tinto porque es un clásico), una compañera de piso oyendo el fútbol y pegando gritos. Pudimos hacer el amor -Fran y yo- encima de la mesa de la cocina, pero es demasiado pequeña y yo sigo estando gordo, asi que lo dejamos para otra ocasión. Salimos en busca de unas chicas españolas con las que habíamos quedado y, al llegar a Camoes, el dulce sonido del castellano inundó mis oídos:

-¿Sois españoles?
-Sí. Pero eso no tiene mucho mérito, aqui la mayoría son españoles.
-¿Nos vamos de fiesta?
-¡Vale!

Breve pero intenso. Cuatro frases y aquel grupo que empezó con dos personas que se amaban -de nuevo, Fran y yo- se multiplicó cual bocata de sardinas en el Antiguo Testamento hasta llegar a siete. Empezamos con la sangría, dicen que la mejor de Lisboa, y la verdad es que no está nada mal. Algunos subieron la apuesta a los mojitos y las caipirinhas y entonces llegó el plato fuerte: Mojitos con absenta. Solo los probé y ya me dieron cosica. ¡Estos portugueses son unos bárbaros! ¿En qué momento perdieron la razón y se les ocurrió mezclar el mojito con la absenta?

La fiesta estaba en la calle. Los bares son para nenas, aquí se vive en la calle. Y pude descubrir algunas cosas: las portuguesas no son feas por naturaleza, no hay un gen de fealdad intrínsecamente ligado a la nacionalidad portuguesa, de hecho, hay algunas que estan bastante buenas. Sin embargo, a mis ojos de occidental civilizado en tierra de bárbaros bebemojitosconabsenta me parece que las que están buenas, están jodidamente buenas, y las feas, son feas como un tiromierda -en murcia va to´junto-. Ligar con una portuguesa fea es casi como hacer caza mayor, es como vender tu alma al diablo, luego nunca vuelves a ser el mismo. Las que tienen bigote tienen más bigote que yo, ¡son mucho más hombres que yo!, tienen pelos en el entrecejo ¡muchos!, y puedo jurar que después de la segunda sangría, casi parecía que tenían cuernos como los ciervos o los ñues.

El alcohol, a parte del conocido mojito antes mecionado al que, para entendernos entre nosotros, llamaré Mojito on Fire!, es raro. Les gustan los cubatas muy cargados, que notes como se te calienta el pecho con cada trago pero, a la vez, los vasos de cubata son más pequeños y más finos que en España -como en España en ningun sitio, eso está claro-. Como con las mujeres, aquí tampoco hay término medio, o bien te bebes el chupicubata (nombre científico que adoptaremos para referirnos al cubata portugués) o bien ya te pasas al cubata de medio litro e incluso el conocido cubalitro, que ronda los 7 euros, creo.

Al final de la noche acabamos en un concierto en la calle, con un vaso de cerveza portuguesa y con un sueño que no me tenía en pié. Tocaba, de nuevo, volver a casa, pero esta vez, a dormir la mona.

Consejo Erasmus nº 4.- Cuando salgas de España no te olvides de llevarte botellas de lo que te guste, allí donde vas puede que no haya.

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